Nos alojamos en una habitación luminosa, bien amueblada y con aire acondicionado, desde cuyo pequeño balcón se puede admirar el paisaje circundante hasta el mar. Apreciamos el silencio, la posibilidad de llegar a la playa de Petacciato Marina en 15-20 minutos, así como la amabilidad y disposición de Claudia, la propietaria.
nada que mejorar